jueves, 17 de julio de 2008

La Soledad

Cogemos la moto con el vientecillo del verano en la nuca, empujándonos, y nos dirigimos al cine, esta vez sin aires acondicionados. A Dios gracias.

Llegamos al césped, buscamos un sitio y nos sorprendemos, con risas, de encontrar lo que habíamos imaginado que sería gracioso encontrarnos: toallas, cestitas de mimbre, y una fantástica pareja dándose besos y bebiendo vino en vasos de plásticos. Aun así, Bibiana y yo lo recomendamos (ver: cinema a la fresca).

Empieza la película.

Reconozco que durante los primeros minutos de La Soledad me aburrí. Hasta que en la película sucede algo (que aquí no explicaré), que da sentido a todo lo anterior: la necesidad de anestesiar al espectador para luego golpearlo donde más duele.

La Soledad es una película cotidianamente dura. No esperéis kleenex, lagrimones innecesarios, ni tampoco recrearos en el dolor de la muerte. Simplemente qué pasa el día después y de qué manera la vida continúa. La historia sigue la vida cotidiana de dos mujeres, Adela y Antonia. La primera, recién divorciada, intentará hacerse un hueco en la ciudad con su hijo pequeño. Antonia, ya anciana, es el soporte y nexo de unión de unas hijas que no saben mirar más allá de ellas mismas. Su dolor, su vulnerabilidad y su lucha pueden ser la de cualquiera de nosotros. Y su soledad, la que encontramos en la calle.

Todo ello, cabe destacar, con unos diálogos increíblemente frescos, reales y duros, y con la pantalla dividida en dos, ofreciéndonos dos puntos de vista, dos ángulos solitarios de una misma escena.

Si algo puedo decir, y en eso creo que coincidimos Bibiana y yo, es que el tempo resulta un poco lento; avanza y evoluciona, como los propios personajes, pero muy lentamente.

La Soledad creo sinceramente que es una delicatessen servida en un plato con todos los detalles pensados…Ahora bien…yo reconozco que he cenado muchos bocadillos…y no siempre sé distinguir sabores y aromas. Y creo, también sinceramente, que el público en general está más acostumbrado a los picnics improvisados en los parques de la ciudad que a los platos franceses de alta cocina.

Año: 2007
País: España
Duración: 130 min.
Estreno en España: 01-06-2007
Director: Jaime Rosales,
Reparto: Sonia Almarcha, Petra Martínez, Miriam Correa, Nuria Mencía
Guión: Jaime Rosales

Tres premios Goya: Mejor película, mejor director y mejor actor revelación

jueves, 10 de julio de 2008

¿Rivales?

Acabo de llegar de Madrid. Llevo cuatro años viviendo a caballo entre dos ciudades tan distintas como Madrid y Barcelona y os prometo que para mí, esos 600 kilómetros han sido siempre una línea de unión y no de separación. Me he dado cuenta en este tiempo, sin embargo, que hay palabras que en castellano no existen como “bombeta”, fiestas que no se celebran, como “Sant Joan” o “la Eurocopa” (discretamente celebrada en la ciudad condal), o banderas que allí/aquí no significan nada.

Hace un calor espantoso y en estos casos no existe mejor opción de ocio que las gélidas salas de cine a la espera de algo interesante.

Optamos, por comedia española, “Rivales”, la última película de Fernando Colomo. El Deportivo Madrileño y el Atlético Barcelonés son dos equipos de fútbol juvenil que se preparan para la gran final en Sevilla. Durante el viaje a Sevilla…relaciones entre padres e hijos, relaciones de pareja…y todo recalentado en el microondas con un toque de humor.

No esperábamos crítica social, ni tampoco lecciones moralistas sobre las relaciones padres e hijos. Sólo un poquito de humor enmarcado en una situación graciosa, sobre todo para una pareja de madri-barceloneses como nosotros. Y eso, más o menos, es lo que nos encontramos, aliñado con buenos actores, a destacar un ya imprescindible Ernesto Alterio.

¿Recomendarla? Si, siempre que tengáis calor y la playa os quede lejos.
Eso sí, un consejito: pasearos un sábado por la mañana por Sants o por Atocha…veréis fiesta de besos entre rivales como Sergio y como yo.