lunes, 18 de agosto de 2008

Sostiene Elena


La primera vez que visité Lisboa fue hace cuatro años. Estaba en clase de literatura y me recomendaron uno de los mejores libros que he leído: “Sostiene Pereira”, de Antonio Tabucchi. Durante algunos días paseé por sus páginas montada en tranvía, perdiéndome por las húmedas calles de la Lisboa de 1939, en plena dictadura de Salazar.

Ayer volví a pasear por esta fantástica ciudad, más libre y más cercana que entonces.

Creo que es la primera vez que no me siento una turista mientras estoy ejerciendo como tal. Lisboa es una ciudad que te abre sus entrañas para acogerte dentro y no dejarte jamás. Paseando por las calles del barrio de Alfama te das cuentas de que, por muy agosto que sea, ya formas parte del cotidiano: la ropa tendida en los balcones de las fachadas principales, el entramado de callejuelas estrechas, el olor del puchero al fuego y las discusiones domésticas te abrazan para siempre. Y de pronto ya estás enamorado.

He caminado por los adoquines de sus calles como nunca antes en cualquier otra ciudad europea, he tomado café frente a Pessoa en el Café Brasileira, punto de encuentro de intelectuales lusos, he sentido el fado dentro en el barrio de Chiado, y me he trasladado a los años sesenta españoles al entrar en esas pequeñas mercerías en las que todavía se vende la colonia a granel.

Lisboa es inquieta, como los conquistadores que encuentras en el barrio de Belém, es sutil, como las estaciones de trenes de la plaza del Rossío, es pausada, como las tardes al sol, es histórica, como muestran sus viejos edificios, es secreta, para descubrirla poco a poco.

No puedo describir la infinidad de matices de esta ciudad…Sin reservas sostengo que Lisboa no se describe…simplemente se siente.

La recomendación (a parte de la ciudad, por suspuesto)

Título original: Sostiene Pereira

Editorial: Anagrama

Año publicación: 1994

Lisboa, 1938. La opresiva dictadura de Salazar, el furor de la guerra civil española llamando a la puerta, al fondo el fascismo italiano. En esta Europa recorrida por el virulento fantasma de los totalitarismos, Pereira, un periodista dedicado durante toda su vida a la sección de sucesos, recibe el encargo de dirigir la página cultural de un mediocre periódico, el Lisboa

jueves, 17 de julio de 2008

La Soledad

Cogemos la moto con el vientecillo del verano en la nuca, empujándonos, y nos dirigimos al cine, esta vez sin aires acondicionados. A Dios gracias.

Llegamos al césped, buscamos un sitio y nos sorprendemos, con risas, de encontrar lo que habíamos imaginado que sería gracioso encontrarnos: toallas, cestitas de mimbre, y una fantástica pareja dándose besos y bebiendo vino en vasos de plásticos. Aun así, Bibiana y yo lo recomendamos (ver: cinema a la fresca).

Empieza la película.

Reconozco que durante los primeros minutos de La Soledad me aburrí. Hasta que en la película sucede algo (que aquí no explicaré), que da sentido a todo lo anterior: la necesidad de anestesiar al espectador para luego golpearlo donde más duele.

La Soledad es una película cotidianamente dura. No esperéis kleenex, lagrimones innecesarios, ni tampoco recrearos en el dolor de la muerte. Simplemente qué pasa el día después y de qué manera la vida continúa. La historia sigue la vida cotidiana de dos mujeres, Adela y Antonia. La primera, recién divorciada, intentará hacerse un hueco en la ciudad con su hijo pequeño. Antonia, ya anciana, es el soporte y nexo de unión de unas hijas que no saben mirar más allá de ellas mismas. Su dolor, su vulnerabilidad y su lucha pueden ser la de cualquiera de nosotros. Y su soledad, la que encontramos en la calle.

Todo ello, cabe destacar, con unos diálogos increíblemente frescos, reales y duros, y con la pantalla dividida en dos, ofreciéndonos dos puntos de vista, dos ángulos solitarios de una misma escena.

Si algo puedo decir, y en eso creo que coincidimos Bibiana y yo, es que el tempo resulta un poco lento; avanza y evoluciona, como los propios personajes, pero muy lentamente.

La Soledad creo sinceramente que es una delicatessen servida en un plato con todos los detalles pensados…Ahora bien…yo reconozco que he cenado muchos bocadillos…y no siempre sé distinguir sabores y aromas. Y creo, también sinceramente, que el público en general está más acostumbrado a los picnics improvisados en los parques de la ciudad que a los platos franceses de alta cocina.

Año: 2007
País: España
Duración: 130 min.
Estreno en España: 01-06-2007
Director: Jaime Rosales,
Reparto: Sonia Almarcha, Petra Martínez, Miriam Correa, Nuria Mencía
Guión: Jaime Rosales

Tres premios Goya: Mejor película, mejor director y mejor actor revelación

jueves, 10 de julio de 2008

¿Rivales?

Acabo de llegar de Madrid. Llevo cuatro años viviendo a caballo entre dos ciudades tan distintas como Madrid y Barcelona y os prometo que para mí, esos 600 kilómetros han sido siempre una línea de unión y no de separación. Me he dado cuenta en este tiempo, sin embargo, que hay palabras que en castellano no existen como “bombeta”, fiestas que no se celebran, como “Sant Joan” o “la Eurocopa” (discretamente celebrada en la ciudad condal), o banderas que allí/aquí no significan nada.

Hace un calor espantoso y en estos casos no existe mejor opción de ocio que las gélidas salas de cine a la espera de algo interesante.

Optamos, por comedia española, “Rivales”, la última película de Fernando Colomo. El Deportivo Madrileño y el Atlético Barcelonés son dos equipos de fútbol juvenil que se preparan para la gran final en Sevilla. Durante el viaje a Sevilla…relaciones entre padres e hijos, relaciones de pareja…y todo recalentado en el microondas con un toque de humor.

No esperábamos crítica social, ni tampoco lecciones moralistas sobre las relaciones padres e hijos. Sólo un poquito de humor enmarcado en una situación graciosa, sobre todo para una pareja de madri-barceloneses como nosotros. Y eso, más o menos, es lo que nos encontramos, aliñado con buenos actores, a destacar un ya imprescindible Ernesto Alterio.

¿Recomendarla? Si, siempre que tengáis calor y la playa os quede lejos.
Eso sí, un consejito: pasearos un sábado por la mañana por Sants o por Atocha…veréis fiesta de besos entre rivales como Sergio y como yo.

martes, 10 de junio de 2008

La antesala a la crítica

El segundo día en la facultad de Periodismo entró por la puerta del aula un profesor que nos miró directamente a los ojos y nos dijo:

- Sacad papel y bolígrafo y escribid una carta en la que dejéis a vuestra pareja.

Dos hojas después llenas de “qué bonitos han sido estos años”, “siempre te querré”, “te echaré de menos”, “no me odies”, “no es por ti, es por mi”, y otras vueltas que ahora sé innecesarias, el profesor se acercó a mi mesa y me dijo:

- Si no has acabado ya, vamos muy mal.

Con voz estridente y desagradable y sin ningún rodeo, el profesor de Opinión y Crítica me gritó:

- ACASO TE CREES QUE ASÍ LE VA A DOLER MENOS????!!!!???

Fue en ese preciso instante en el que entendí que es mucho más peligrosa una noticia disfrazada de verdad que un simple artículo de opinión, en el que a la legua ves cuales son las intenciones del interlocutor.

Seis años después de aquel día, las despedidas no son lo mío y cerrar puertas tampoco, aunque intento a diario ser más contundente: empaparme y si siento, SIENTO, y si no siento…

Bueno, si no siento…no te preocupes, no es por ti, es por mi, ha sido maravilloso, pero debo marcharme…

lunes, 9 de junio de 2008

El rincón

Bienvenidos a éste, mi rincón bajo el paraguas. Josep Maria Espinàs, entre viaje y viaje, nos regaló hace unos años un libro de cuentos que llevaba el título “Un racó de paraigua”, pequeñas narraciones sobre el deseo humano de encontrar un espacio de felicidad o de independencia. Cada cuento era un paraguas; algunos acogedores, otros discretos, paraguas amables, todos amigos.

Ésta soy yo y éste es ese rincón para mí, para sentirme a gusto y para compartir con el que quiera lo que me alimenta: la literatura y, sobretodo, el cine.

Los que me conocéis un poco sabéis que la neutralidad es una de mis mayores aptitudes y que siempre escucho y observo más que hablo. En este espacio pretendo, siempre desde la humildad, intercambiar con todos vosotros mis opiniones y críticas sobre el cine, la literatura y la manera en que ambos influyen en nuestra vida. En definitiva, mojarme bajo la lluvia y refugiarme al mismo tiempo.

Os espero a todos.