El segundo día en la facultad de Periodismo entró por la puerta del aula un profesor que nos miró directamente a los ojos y nos dijo:
- Sacad papel y bolígrafo y escribid una carta en la que dejéis a vuestra pareja.
Dos hojas después llenas de “qué bonitos han sido estos años”, “siempre te querré”, “te echaré de menos”, “no me odies”, “no es por ti, es por mi”, y otras vueltas que ahora sé innecesarias, el profesor se acercó a mi mesa y me dijo:
- Si no has acabado ya, vamos muy mal.
Con voz estridente y desagradable y sin ningún rodeo, el profesor de Opinión y Crítica me gritó:
- ACASO TE CREES QUE ASÍ LE VA A DOLER MENOS????!!!!???
Fue en ese preciso instante en el que entendí que es mucho más peligrosa una noticia disfrazada de verdad que un simple artículo de opinión, en el que a la legua ves cuales son las intenciones del interlocutor.
Seis años después de aquel día, las despedidas no son lo mío y cerrar puertas tampoco, aunque intento a diario ser más contundente: empaparme y si siento, SIENTO, y si no siento…
Bueno, si no siento…no te preocupes, no es por ti, es por mi, ha sido maravilloso, pero debo marcharme…